La ansiedad por comer o «hambre emocional»

QUE ES LA ANSIEDAD POR COMER O EL “HAMBRE EMOCIONAL”

¿Alguna vez te has sentido ansioso/a y has recurrido a la comida para intentar calmarte?, si esto te ha ocurrido entonces seguramente sepas a que nos referimos cuando en psicología hablamos de ansiedad por comer o “hambre emocional”.

La ansiedad, como seguramente conocerás, puede tener diferentes causas y manifestarse de muchas formas. Si quieres conocer más acerca de ello, puedes consultar otro de nuestros artículos donde te explicamos cuales son las 5 causas de la ansiedad más frecuentes.

En cualquier caso, sea cual sea la causa que puede estar detrás de tu ansiedad, si estás atravesando por esta dificultad emocional seguramente hayas tratado de gestionarla de diferentes maneras.

Todos intentamos reducir nuestro malestar emocional recurriendo a diferentes estrategias, como por ejemplo, hacer actividades que nos gustan para así distraernos y sentir otras emociones más placenteras.

Y una de las estrategias que frecuentemente utilizamos cuando nos sentimos ansiosos/as es recurrir a la comida para calmar ese estado emocional. Esto es lo que llamamos ansiedad por comer o “hambre emocional”.

Entonces, ¿en qué consiste exactamente la ansiedad por comer o el “hambre emocional”?.

Decimos que tenemos ansiedad por comer o “hambre emocional” cuando utilizamos la comida para intentar tapar un estado emocional doloroso, que en este caso sería la ansiedad.

Cuando tenemos “hambre emocional” lo que ocurre es que, sin ser totalmente conscientes de ello, confundimos nuestros sentimientos con la sensación de hambre y entonces sentimos una gran necesidad de comer lo cual acabamos haciendo normalmente de forma impulsiva y descontrolada dando lugar a esos famosos “atracones” de comida.

En otras palabras, cuando tenemos “hambre emocional” se genera en nosotros una necesidad de comer aunque fisiológicamente no tengamos hambre y lo que hacemos es acudir a la nevera y buscar alimentos, normalmente poco saludables, con los que intentamos calmar nuestra ansiedad.

EL CÍRCULO VICIOSO PELIGROSO DE LA ANSIEDAD POR COMER O HAMBRE EMOCIONAL.

Y entonces, ¿Qué ocurre cuando hacemos esto? ¿Qué consecuencias tiene recurrir a la comida para intentar calmar nuestra ansiedad?.

Lo que sucede cuando, consciente o inconscientemente, intentamos tapar nuestra ansiedad (o cualquier otro estado emocional displacentero) con la comida, es que entramos en lo que comúnmente podemos llamar un “circulo vicioso” que funciona de la siguiente manera.

Sentimos ansiedad y como no encontramos otra forma de gestionarla saludablemente atacamos la nevera y la despensa. Cogemos aquellos alimentos que más nos gustan, es decir, los que nos generan un mayor placer porque buscamos una sensación contraria al malestar que estamos experimentando.

Al recurrir a estos alimentos inicialmente nos sentimos mejor porque se libera en nuestro cerebro hormonas como la dopamina (misma hormona que por ejemplo segregamos cuando hacemos ejercicio físico). La sensación de bienestar entonces nos hace “escapar” del estado emocional que teníamos previamente y nos sentimos bien por ello.

Pero…pasados unos minutos, cuando el “chute” de dopamina ya no tiene efecto en nosotros, comenzamos otra vez a sentirnos ansiosos/as y, además, comenzamos a experimentar también un sentimiento de culpabilidad más o menos intenso (cuanto de intenso sea este sentimiento de culpabilidad dependerá, en gran medida, del nivel de autoexigencia interna que tengamos con nosotros mismos).

Y entonces hemos creado, sin darnos cuenta, el caldo de cultivo ideal para que comience el círculo vicioso.

Como volvemos a sentirnos ansiosos/as y además culpables nuestro malestar emocional aumenta y con ello la probabilidad de que volvamos a recurrir a la comida para intentar calmarnos.

De esta manera nuestro malestar emocional va creciendo progresivamente y con ello nuestros intentos de calmarnos con la comida. Esto se convierte en una espiral que si no gestionamos saludablemente se nos hace muy difícil cortar.

ENTONCES, ¿CÓMO PUEDO DIFERENCIAR EL HAMBRE FÍSICA DEL HAMBRE EMOCIONAL?

Si te sientes identificado con lo que hemos mencionado anteriormente entonces es muy posible que estés experimentando ansiedad por comer.

Sin embargo, para que puedas estar totalmente seguro/a de si lo que estás experimentando es “hambre emocional” vamos a explicarte cuáles son sus diferencias con el hambre física, para que así puedas identificarla rápidamente cuando aparezca.

¿Cuáles son las características del hambre física?

Aparece poco a poco, de forma progresiva

El hambre es una sensación fisiológica que nos avisa de que nuestro organismo no se encuentra en equilibrio y necesita nutrientes para reestablecerlo. Por ese motivo el hambre física surge de manera progresiva, porque vamos sintiéndola de forma proporcional al desequilibrio de nutrientes que nuestro organismo está experimentando.

No somos selectivos/as con los alimentos que ingerimos

Cuando nuestro hambre está provocado por motivos físicos cualquier alimento nos sirve para reestablecer el equilibrio de nuestro organismo. Por esta razón, y dentro de que de forma natural nos atraiga más ingerir unos alimentos u otros, podemos recurrir a todo tipo de alimentos para regularnos y no somos selectivos/as con ellos.

Podemos posponerla un tiempo sin mayores problemas

Todos hemos experimentado la sensación de hambre física y hemos podido esperar un tiempo para comer y así calmarla. Aunque sea una sensación desagradable el hambre física no provoca una urgencia por calmarla sino que es una sensación que podemos tolerar sin necesidad de darle respuesta durante un cierto periodo de tiempo.

Somos capaces de realizar otra actividad mientras esperamos

Aunque en cierta medida la sensación de hambre física pueda resultarnos molesta y pueda dificultarnos concentrarnos adecuadamente en lo que estamos haciendo nunca impide que podamos continuar con nuestras actividades.

Cuando estamos saciados podemos dejar de comer

Una vez hemos dado respuesta a la señal de hambre física y nos hemos alimentado, sentimos dentro de nuestro cuerpo una sensación de saciedad que nos indica que nuestro organismo está en proceso de recuperar el equilibrio físico que había perdido. Esta sensación de estar saciados/as hace que no sigamos comiendo por que sentimos que nuestro cuerpo no lo necesita.

Nos sentimos bien con nosotros/as mismos/as cuando hemos terminado

Cuando hemos comido y gracias a ello la sensación de hambre física ha desaparecido nos sentimos satisfechos con nosotros mismos porque hemos recuperado el equilibrio en nuestro organismo . En estos casos, a no ser que tengamos unas exigencias demasiado elevadas respecto a la comida y sintamos que nos hemos alimentado de forma poco saludable, no aparece el sentimiento de culpabilidad tan característico del hambre emocional.

Y…¿Cuáles son las características la ansiedad por comer o «hambre emocional»?

Aparece de repente

Cuando lo que estamos experimentando como sensación de hambre no responde a una necesidad física lo que ocurre es que sentimos que esa sensación aparece en nosotros de forma intensa y repentinamente. Eso ocurre porque, como comentábamos anteriormente, lo que está provocando dicha sensación no es un desequilibrio en nuestro organismo sino un estado emocional displacentero (ansiedad) que confundimos con la sensación de hambre física.

Buscamos calmarla con unos alimentos determinados

Al contrario de lo que sucede con el hambre física cuando tenemos hambre emocional no nos sirve cualquier alimento para calmar esa sensación. Lo que buscamos son alimentos que nos generan una sensación de placer y por eso es común que recurramos a productos poco saludables. Consumiendo estos alimentos lo que intentamos es generar en nosotros una sensación de placer que contrarreste el malestar emocional que estamos experimentando en ese momento.

Tenemos la “necesidad” de comer en ese mismo instante

El hambre emocional provoca una sensación de “urgencia” porque se presenta de forma intensa y esto nos mueve a buscar alimentos placenteros de forma impulsiva, sentimos que no podemos esperar y que necesitamos recurrir a la comida inmediatamente para calmar esta sensación.

Nos resulta muy difícil concentrarnos en otra actividad

Como el hambre emocional está causado por un estado de malestar emocional cuando esta aparece se nos hace realmente complicado poder realizar cualquier actividad que estemos haciendo. Sentimos que tenemos la necesidad de comer y que todo lo demás queda en un segundo plano provocando que nos sea verdaderamente difícil continuar con lo que estábamos haciendo.

No llegamos a sentirnos saciados del todo y seguimos comiendo

Cuando tenemos hambre emocional realmente nunca llegamos a tener la sensación de estar “saciados” porque aunque nuestro organismo no necesite realmente continuar ingiriendo alimentos, nuestra ansiedad sigue estando presente en nosotros/as y eso provoca que queramos continuar comiendo para así intentar evitar sentir ese malestar emocional.

Cuando terminamos de comer nos sentimos insatisfechos con nosotros/as mismos/as

Como indicábamos anteriormente una de las características más distintivas del hambre emocional es que pasados unos primeros instantes en los que nos sentimos satisfechos, surge en nosotros/as una sensación de culpabilidad que retroalimenta la ansiedad previa que teníamos y que puede provocar que entremos en un círculo vicioso peligroso del que nos sea difícil escapar.

Y SI LO QUE TENGO ES ANSIEDAD POR COMER, ¿COMO PUEDO GESTIONARLA?

Si después de haber leído este artículo te has dado cuenta de que puedes estar sufriendo hambre emocional seguramente te estarás preguntando que puedes hacer para gestionar esta sensación de una forma saludable.

En esta situación es recomendable que puedas comenzar a utilizar otras estrategias que te ayuden a rebajar la ansiedad que estás experimentando.

Alguna de los recursos que puedes utilizar es comenzar a practicar mindfulness o poner en marcha alguna técnica de relajación que te permitan calmarte y así no tener que recurrir a la ingesta de comida para calmar la ansiedad.

También puede ser bueno que te sientes a escribir como te sientes para así liberar esa tensión emocional o que salgas a darte un pequeño paseo o a realizar alguna actividad física que te haga sentirte bien contigo mismo/a.

Todas estas estrategias pueden ser realmente útiles para calmarte de forma rápida pero es importante que siempre tengas en cuenta que si llevas encontrándote ansioso/a durante un cierto periodo de tiempo lo fundamental es que puedas comenzar a trabajar sobre las posibles causas que están provocando este malestar emocional.

Por eso, aunque puedas tener a mano estas estrategias, lo más recomendable es que comiences un proceso de psicoterapia para que un especialista te ayude a entender y solucionar aquello que está provocando tu  ansiedad.

Se trata de una decisión difícil y que a veces da miedo pero sin duda es la opción más recomendable porque si no se solucionan de fondo las causas que están provocando la ansiedad esta va a continuar manifestándose a lo largo del tiempo y el problema no va a terminar de solucionarse aunque puedas contar con recursos que te ayuden a calmarte momentáneamente.

Esperamos que esta entrada en nuestro blog te haya podido ayudar a entender mejor en que consiste el “hambre emocional” o la ansiedad por comer y cuáles son sus diferencias con la sensación de hambre física. De esta manera podrás identificar si puedes estar atravesando por esta dificultad y así podrás comenzar a ponerle solución.

Si después de leer este artículo crees que necesitas ayuda para gestionar y rebajar tu ansiedad  no dudes en pedir ayuda profesional y comenzar un proceso de psicoterapia que te ayude a recuperar tu equilibrio emocional.

Y en el caso de que quieras que seamos nosotros quienes te acompañemos en tu proceso de psicoterapia online, puedes solicitar tu consulta inicial gratuita de la forma que te sea más cómoda:

Rellenando nuestro formulario de contacto.

Llamando o escribiéndonos a nuestro número de teléfono 622377041 / 919407802.

Trabajamos contigo para que puedas superar tu malestar y recuperar tu equilibrio emocional.

Oasis. Tu espacio de psicología online