LOS SÍNTOMAS FÍSICOS DE LA ANSIEDAD

LA ANSIEDAD SE MANIFIESTA EN EL CUERPO

La ansiedad es uno de los fenómenos psicológicos que cada vez aparece con mayor frecuencia en nuestra sociedad.

Podemos decir, sin mucho temor a equivocarnos, que todos nosotros/as la hemos experimentado en mayor o menor medida a lo largo de nuestra vida, o que conocemos a alguna persona cercana que ha atravesado por este difícil estado emocional.

La ansiedad, como cualquier estado emocional (patológico o no) se manifiesta de diferentes maneras y una de ellas es a través de nuestro cuerpo.

Aunque hace décadas se pensaba que el cuerpo y la mente no guardaban mucha relación entre si ahora conocemos, gracias a numerosas investigaciones, que ambos forman una unidad indivisible. Todo lo que sucede en nuestra mente afecta a nuestro cuerpo y viceversa.

Por eso en este artículo vamos a contarte cuales son los principales síntomas corporales de la ansiedad.

Nuestro objetivo es ayudarte a que conozcas las manifestaciones corporales de la ansiedad para que, si las sufres, puedas saber que hacer para comenzar a superarlos.

PRINPALES SÍNTOMAS FÍSICOS DE LA ANSIEDAD

Dolor y ardor en el pecho por ansiedad

Este síntoma corporal suele producirse cuando estamos próximos/as a sufrir un ataque de ansiedad aunque también puede manifestarse en situaciones de ansiedad continuada en el tiempo.

El dolor que aparece suele ser punzante, siendo muy frecuente que se produzca en forma de pinchazos y puede aparecer en diferentes lugares del torso.

También es habitual que desaparezca con relativa prontitud pudiendo llegar a mantenerse durante unos quince minutos aproximadamente pero normalmente remitiendo antes.

El dolor suele venir acompañado de otros síntomas como la hiperventilación y el adormecimiento de las extremidades.

Todo ello provoca una situación muy angustiante en la que la persona que lo está sufriendo tiene la sensación de haber enloquecido, estar perdiendo el control o muriéndose.

Al presentar muchas similitudes con los síntomas característicos de una crisis cardiaca muchas veces ambos fenómenos se confunden.

Para que puedas distinguir ambas situaciones ten en cuenta que pueden diferenciarse porque en el caso de los dolores provocados por una cardiopatía el dolor suele ser específico en puntos muy concretos del pecho y el brazo.

Dolores musculares por ansiedad 

Es importante que conozcas que una gran parte de los dolores musculares son consecuencia de factores psicológicos.

El cuerpo acumula tensión emocional que acaba afectando al organismo y en consecuencia a los diferentes músculos.

Esto sucede porque la ansiedad (entre otras emociones que pueden provocar dolores musculares), hace que tus músculos permanezcan en tensión durante un tiempo prolongado lo que puede llegar a causar dolores musculares crónicos.

Temblores o espasmos musculares involuntarios por ansiedad

Como el cuerpo va acumulando la tensión emocional generada por el estado de ansiedad llega un momento en el que esta tensión tiende a liberarse a través de temblores o espasmos musculares involuntarios.

Metafóricamente es como si una presa de agua se llenara y desbordada el agua tendiera a buscar grietas por donde “colarse”.

Se trata de un proceso adaptativo que tiene nuestro organismo para intentar reajustar su equilibrio. Dicho proceso se llama “homeostasis” y es algo natural en todos los seres vivos.

Taquicardia

La taquicardia causada por la ansiedad es denominada “taquicardia sinusual” y sucede porque hay un exceso de adrenalina en el organismo.

En este estado se superan los cien latidos por minuto, cuando lo saludable según la “American Heart Associaton” es tener entre los sesenta y cien latidos en este mismo periodo de tiempo.

Lo que sucede es que el torrente sanguíneo se inunda de adrenalina provocando que el corazón se acelere y causando muchas veces una hiperventilación, lo cual sucede cuando expulsamos demasiado dióxido de carbono y absorbemos demasiado oxígeno.

Sensación de “Nudo” en la garganta, dificultad para tragar o coger aire

En algunas personas la ansiedad se manifiesta de forma muy frecuente en la zona de la garganta.

La tensión generada por dicho estado emocional se acumula en esta zona provocando, entre otras cosas, la sensación de “nudo en la garganta” o de tener flemas, la incapacidad para tragar, coger aire o respirar con normalidad.

Se produce entonces una sensación de asfixia más o menos importante que puede generar todavía más angustia pudiendo dar lugar a un “círculo vicioso” en el que ambos factores se retroalimentan.

Adormecimiento y/o hormigueo en las piernas, brazos, cara u otras partes del cuerpo

La ansiedad puede también causar alteraciones en la sensibilidad corporal que puede manifestarse en diferentes partes del cuerpo resultando más común sentirlo en la las manos, los brazos, los pies, las piernas y la cara.

Esto se produce porque la sangre se concentra en estas partes del cuerpo que nos preparan para estar atentos ante un supuesto peligro. Así mismo también puede ser causado por la hiperventilación y el incremento de consumo de oxígeno

Problemas digestivos

La ansiedad afecta directamente a nuestro sistema digestivo porque influye en la liberación de diferentes hormonas (como el cortisol) que en unos niveles alterados conlleva la aparición de problemas digestivos.

Entre los problemas digestivos más frecuentes encontramos la aparición de digestiones pesadas, la sensación de nauseas, el colon irritable, el estreñimiento, el ardor de estómago o el reflujo.

Una recomendación en este tipo de casos es que, además de tratar la ansiedad, comiences a realizar comidas ligeras y evitar alimentos grasos que resultan más difíciles de digerir.

Sarpullidos, urticarias  y picor en la piel

Los síntomas en la piel de la ansiedad pueden darse en cualquier parte de nuestro cuerpo y manifestarse de diferentes maneras.

La ansiedad puede provocar la aparición de pequeñas erupciones o granos así como también de manchas rojas elevadas o ronchas que presenten picor y en algunos casos sensación de hormigueo y ardor cuando se tocan.

Dolor de espalda por ansiedad

Numerosos estudios han demostrado que la ansiedad es una de las causas principales de cronificación de lumbalgia.

Varias investigaciones con pacientes que sufrían esta problemática han recogido la relación existente entre el dolor lumbar crónico y los trastornos de ansiedad.

Ojos secos, visión borrosa o dolor ocular

Las personas que padecen ansiedad tienen un mayor riesgo de tener sequedad en los ojos y existen diferentes razones para ello.

La causa fundamental es que la ansiedad produce agotamiento corporal porque supone un gasto energético muy importante para nuestro organismo. Este agotamiento entonces es encargado de provocar la sequedad en los ojos así como también visión borrosa o el dolor ocular.

Otra causa son los efectos secundarios que tienen los psicofármacos, entre los cuales pueden encontrarse estos síntomas oculares.

Pitidos y presión en los oídos

La tensión generada por el estado de ansiedad afecta directamente, entre otros, a los músculos faciales y del cuello.

La ansiedad activa los músculos de la masticación y provoca la sensación de tener los odios tapados y sufrir zumbidos.

Esto suele ser debido a que, inconscientemente, apretamos los dientes durante la noche lo cual genera un mal funcionamiento de las estructuras internas del oído.

Alteraciones en la saliva

La ansiedad en algunos casos provoca sequedad de boca y en otros todo lo contrario, es decir, un exceso de salivación o lo que técnicamente se llama “sialorrea” (fenómeno sin ningún peligro aunque ciertamente molesto).

Esto se produce porque la ansiedad hace que aumente la actividad del sistema nervioso parasimpático encargado de regular nuestra salivación.

Todo ello también puede provocar que la ansiedad se manifieste en esta zona de nuestro cuerpo a través de una sensación de sabor amargo en la boca.

Tensión y dolor mandibular

Numerosos estudios han demostrado la relación que existe entre la ansiedad y lo que en términos médicos se denomina “alteraciones temporomandibulares”.

Esto sucede porque, como ocurre con otras manifestaciones de la ansiedad en nuestro cuerpo, el estado de activación emocional provoca una mayor actividad en los músculos de la mandíbula provocando este molesto dolor.

Palpitaciones, dolores y pinchazos en el estómago

Los dolores, palpitaciones y los pinchazos en el estómago son una manifestación muy frecuente de la ansiedad, es lo que se suele llamar “ansiedad estomacal” y puede ir desde una pequeña molestia hasta dolores realmente fuertes que nos impidan o dificulten movernos con normalidad.

Dolor de cabeza

El binomio ansiedad – dolor de cabeza resulta muy frecuente de forma que la ansiedad muchas veces suele manifestarse como cefaleas y migrañas.

El dolor de cabeza causado por la ansiedad puede manifestarse de también de otras maneras más comunes. Puede tratarse de un dolor sordo, difuso o punzante y así mismo dicho dolor puede estar localizado en diferentes zonas como la frente, el área occipital, parietal o temporal.

Alteración del sistema urinario (vejiga hiperactiva)

En una situación relajada y si no hay ningún problema orgánico en la vejiga, esta puede aguantar un tiempo más o menos prolongado las ganas de orinar. Lo que ocurre es que, cuando está muy llena envía una señal a nuestro cerebro para decirle que está llena y que necesita vaciarse. La ansiedad puede condicionar este funcionamiento por varias razones.

La primera de ellas es porque este estado emocional provoca una gran liberación de cortisol y adrenalina, hormonas que hiperactivan todo el organismo, incluido el sistema urinario.

Así mismo, recordemos que lo que ocurre con la ansiedad es que los músculos se tensionan provocando una mayor presión sobre la vejiga y haciendo así que nos sintamos siempre “llenos”.

Estos fenómenos han sido comprobados, por ejemplo, por estudios como el realizado en la universidad de Toho (Japón)  que evidenció que las personas con trastornos de ansiedad suelen padecer con mayor frecuencia el problema de vejiga hiperactiva.

Sudor excesivo

Cuando estamos ansiosos nuestro corazón bombea sangre más rápidamente lo cual hace que se produzca un exceso de oxigenación y un mayor consumo de energía. Esto provoca que la temperatura de nuestro cuerpo se eleve y el sudor aparece como respuesta para intentar refrigerarnos y mantenernos a una temperatura estable.

Debilidad en brazos y piernas

La debilidad en brazos y piernas por ansiedad, en general, es un síntoma que puede aparecer en estados de ansiedad prolongados y/o crónicos.

Este fenómeno es causado por el aumento de la frecuencia en la respiración, es decir, la “hiperventilación”. Este fenómeno provoca una reducción del dióxido de carbono en la sangre generando, entre otras sensaciones, la debilidad en nuestras extremidades.

¿QUE HACER SI TENGO ALGUNO DE ESTOS SÍNTOMAS FÍSICOS?

Es importante que si percibes que estás padeciendo alguno de estos síntomas corporales (o una combinación de ellos), primero acudas a tu médico de referencia para descartar cualquier causa física.

Este primer paso es fundamental ya que es lo que va a permitirte saber si los síntomas tienen o no relación con tu estado emocional.

Si después de haber acudido a tu médico de referencia este no detecta ninguna anomalía orgánica entonces podemos decir que los síntomas se deben a una “somatización”, es decir, a aspectos psicológicos que se están manifestando en el cuerpo.

En este caso lo recomendable es que puedas comenzar a superar tus dificultades emocionales con la ayuda de un especialista.

La psicoterapia te ayudará entonces a solucionar el problema de ansiedad y de esta manera los síntomas físicos irán desapareciendo progresivamente.

Esperamos que esta entrada en nuestro blog te haya podido ayudar a entender mejor cuales son los síntomas físicos de la ansiedad más frecuentes y que es recomendable que hagas si percibes que desde hace algún tiempo padeces alguno de ellos

Si después de haber leído esto crees que necesitas ayuda para gestionar y rebajar tu ansiedad, no dudes en recurrir a ayuda profesional y comenzar un proceso de psicoterapia que te ayude a recuperar tu equilibrio emocional.

Y en el caso de que quieras que seamos nosotros quienes te acompañemos en tu proceso de psicoterapia puedes solicitar tu consulta inicial gratuita de la forma que te sea más cómoda:

Rellenando nuestro formulario de contacto.

Llamando o escribiéndonos a nuestro número de teléfono 622377041 / 919407802.

Trabajamos contigo para que puedas superar tu malestar y recuperar tu equilibrio emocional.

Oasis. Tu espacio de psicología online.